La edad no perdona a nadie, y la falta de ejercicio y los malos hábitos de vida y alimentación tampoco. Arrugas, signos de cansancio celulitis… Todos estos «defectos» estéticos que nos amargan el día a día pueden reducirse si somos constantes en su tratamiento. Uno de estos «defectos» que, sobretodo, padecen las mujeres, es la piel de naranja, que no deja de ser tejido graso subcutáneo que se ha acumulado con el tiempo.

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¿Qué es la piel de naranja?

Se denomina piel de naranja al tejido subcutáneo que se ha acumulado de más, presionando y sobresaliendo entre las fibras del tejido conectivo, de modo que forma pequeños bultos. Recibe este nombre dado su parecido con la piel que recubre las naranjas. Se diferencia de la celulitis porque esta consiste en una infección de la capa subdérmica. La grasa de la celulitis se distribuye de manera vertical en lugar de oblicua. Cuando los tabiques pierden tensión y la grasa sobresale, se forman los hoyuelos. Sin embargo,  los conceptos «celulitis» y «piel de naranja» suelen utilizarse como sinónimos dado el resultado estético.

La piel de naranja se suele formar en las zonas donde el cuerpo tiende a consumir depósitos de grasa. Se localizan en las caderas, los muslos, las nalgas y el abdomen. Es muy frecuente en mujeres y poco frecuente en hombres, y se cree que los factores hormonales juegan un papel muy importante. Sin embargo, hay otros aspectos a tener en cuenta que influyen en la aparición de los nódulos.

¿Qué factores propician su aparición?

  1. La genética. Si, sobretodo, tus parientes femeninas son propensos a acumular grasa y el tejido conjuntivo no es robusto, los genes pueden hacer que tú también seas propenso/a a desarrollar piel de naranja.
  2. El género. Como hemos comentado, las mujeres son mucho más propensas a tener piel de naranja. Esto se debe a que acumulan más grasa en ciertas zonas debido al sistema hormonal, además que el tejido conjuntivo también es más débil. Al menos el 90% de las mujeres la padece, mientras que apenas el 10% de los hombres se ven afectados.
  3. La edad. La piel de naranja comienza a formarse en la preadolescencia y es, después de esta etapa, cuando comienza a ser más visible, ya que el metabolismo se ralentiza y el estilo de vida se torna más sedentario.
  4. El estilo de vida. Se ha hablado de ello infinitas veces, pero cabe recordarlo. Para reducir la aparición de cúmulos de grasa es importante seguir un estilo de vida activo y saludable. Hacer ejercicio físico al menos tres veces por semana, seguir una alimentación basada mayoritariamente en vegetales y evitar drogas como el tabaco o el alcohol nos ayudarán a mejorar la calidad y apariencia de nuestra piel.

Claves para combatir la piel de naranja

  1. Evita el sedentarismo. Practica deporte de tres a cuatro veces por semana, como mínimo. El ejercicio físico mejora la circulación y acelera el metabolismo. No es necesario que te apuntes al gimnasio, basta con salir a andar o a correr o practicar ejercicio con el propio peso del cuerpo o con mancuernas en casa.
  2. Procura que tu alimentación sea saludable. Reduce el consumo de sal, que favorece la retención de líquidos; y el consumo de azúcares y harinas refinadas, ya que favorecen la acumulación de toxinas. En contrapartida, aumenta el consumo de frutas y verduras, que aportan fibra y favorecen la circulación sanguínea. Además, contienen múltiples vitaminas que mejoran el aspecto de la piel.
  3. Bebe mucha agua y toma infusiones diuréticas como la cola de caballo y el té verde. Si estamos bien hidratados tendremos el organismo bien depurado y eliminaremos las toxinas. Por otro lado, evita los refrescos azucarados o que contienen edulcorantes artificiales perjudiciales.
  4. Exfolia la piel, al menos, una vez por semana. Además, realiza masajes anticelulíticos por la mañana y por la noche. Los masajes favorecen la circulación y aportan sensación de bienestar. Realiza movimientos circulares empezando por los tobillos hasta llegar al vientre.